Capítulo ochenta y dos. Los preparativos del corazón.
El departamento de Daniel y Alexandra nunca había sido tan ruidoso.
Había risas, pasos apresurados, música de fondo y una mesa repleta de catálogos de flores, muestras de tela y tarjetas de invitación. Liam corría de un lado a otro con una corbata demasiado grande para él, mientras Alexandra intentaba atrapar un mechón rebelde de su cabello frente al espejo.
—Liam, cariño, vas a tropezarte —advirtió, sonriendo.
—¡Pero estoy practicando para