Capítulo siete. Caída libre.
Valentina no se sentía bien desde que despertó.
No era dolor.
No era fiebre.
Era algo más profundo.
Como si su cuerpo estuviera pidiéndole que se detuviera.
Pero Valentina Cruz no se detenía por nada.
—Solo necesito café —murmuró mientras entraba a la oficina.
Marcos ya estaba allí.
Traje impecable.
Mirada intensa.
Y esa forma tan suya de notar cuando algo no estaba bien.
—Llegas tarde —comentó.
—Y tú hablas demasiado temprano.
Él la observó con atención.
—Tienes ma