Capítulo trece. Aún queda algo entre tú y yo.
Las cosas no mejoraron con los días. Nicole intentaba adaptarse, pero vivir bajo el mismo techo que Kyan era como caminar sobre cristales rotos. Cualquier paso en falso, cualquier palabra de más, podía provocar una explosión.
Millie, en cambio, parecía feliz. Kyan se había ganado su confianza con una rapidez que dolía. Ella lo seguía a todas partes, lo llamaba “papá” sin que nadie se lo enseñara. Era natural. Como si, en lo profundo de su pequeño co