Angela yace en la cama, sumida en un mar de pensamientos y confusión. La pregunta de Nikolai sigue resonando en su mente: "¿Qué sientes por mí?".
Ella se revuelve en la cama, intentando encontrar una respuesta clara, pero su mente es un torbellino de emociones y dudas.
"¿Qué siento por él?", se pregunta Angela. "Me gusta, sin duda. Me atrae su personalidad, su físico, su forma de ser. Me siento cómoda con él, como si pudiera ser yo misma sin temor a ser juzgada."
Pero entonces, surge la duda: "