Nikolai se sienta en su silla de cuero negro, detrás de su escritorio de madera oscura y pulida, en su oficina elegante y bien iluminada. Mira a Arthur Morgan, el editor contratado por James, con interés y curiosidad.
— Por favor, siéntese, señor Morgan — dice Nikolai, haciendo un gesto hacia la silla frente a su escritorio.
Arthur se sienta, cruzando sus piernas y mirando a Nikolai con confianza.
— Gracias por recibirme, señor Nikolai — responde.
Nikolai sonríe ligeramente.
— Por supuesto. Qui