Ángela abre la puerta de su apartamento, el departamento que había pensado alquilar para vivir con Nikolai en su mansión. Pero ahora, regresa con el corazón destrozado, lleno de dolor y decepción.
Se dirige hacia el sofá, se tira sobre él y comienza a llorar desconsoladamente. Su cuerpo aún siente el dolor de la caída de las escaleras, pero es el dolor emocional el que la consume.
—¿Cómo pudo hacerme esto? —se repite a sí misma, entre sollozos.
Los exámenes médicos habían salido bien, gracias a