James y Mariana están sentados en la habitación de Mariana, rodeados de cortinas de seda y muebles elegantes. Están sentados en un sofá de color crema, con una mesa de café frente a ellos.
Mientras hablan, Mariana juguetea con un anillo en su dedo índice, su mirada fija en James. James se reclina en el sofá, sus brazos cruzados sobre su pecho.
—¿Crees que va a funcionar? —pregunta Mariana, su voz suave pero llena de escepticismo.
James se encoge de hombros.
—Posiblemente —responde.
Mariana frun