Los vehículos de Crono frenaron bruscamente al encontrar varios carros abandonados en la carretera. Antes de que el motor se apagara por completo, él ya había saltado del asiento, sus botas golpeaban el asfalto con fuerza. Al reconocer el carro negro donde viajaba su familia, corrió hacia él y abrió las puertas de golpe. Sus ojos grises escudriñaron cada centímetro del interior, buscando desesperadamente algún rastro de Freya o de sus hijos.
—Maldición, está vacío.
El alfa apretó los puños con