Capítulo cincuenta y ocho 58

Freya quería correr más rápido, pero sus pequeños se lo impedían. Deseaba cargarlos, pero eran tres, y eso haría sus pasos más lentos. Con angustia, miró a su alrededor: solo árboles que parecían cerrarse sobre ellos. Mientras intentaba pensar qué hacer, escuchó la voz en su cabeza. "Déjame salir. Puedo llevar a mis cachorros en mi lomo. Soy más rápida".

Al escuchar a su loba, Freya se detuvo bruscamente y se volvió hacia sus hijos. Sus ojos se suavizaron al ver sus caritas asustadas. Se agachó
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