Cinco años después...
—Boox, por favor, bájame. —Una voz alegre le pidió a uno de los orcos, su leal amigo. Metis había nacido frágil y enfermiza; desde bebé, lidiaba con fiebres constantes y dificultades para coordinar sus movimientos. A sus escasos 5 años, ella apenas estaba caminando, y Boox se había convertido en su pilar y apoyo para movilizarse en largas distancias.
Con cuidado, Boox lo descendió de su robusto lomo y lo acomodó con suavidad sobre una piedra, desde donde observaba a sus do