Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz azulada de la televisión bañaba el departamento de Ximena como un resplandor enfermizo. Eran las seis de la mañana cuando el teléfono comenzó a vibrar sobre la mesita de noche con una insistencia que presagiaba catástrofe. Lucía apareció en el umbral de la habitación con el rostro descompuesto, sosteniendo su propio celular como si fuera una granada a punto de detonar.
—Ximena, necesitas ver esto. Ahora.







