Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del amanecer en Zúrich entraba por las ventanas del Four Seasons con la delicadeza de una autopsia. Ximena permanecía sentada en el sofá de terciopelo gris, con las piernas recogidas bajo su cuerpo y una taza de café frío olvidada entre sus manos. No había dormido. No podía. Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de aquella mujer en la clínica: Victoria Moreau, el fantasma que Leonora había enterrado en vida.<







