Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer sobre la Ciudad de México tenía el color del acero bruñido cuando Thiago Monteverde descubrió que el dinero, contrario a lo que proclamaban los moralistas, sí dejaba rastro. Solo había que saber dónde buscar.
La pantalla de su computadora proyectaba un resplandor azulado sobre sus facciones mientras sus dedos se deslizaban por el trackpad con la precisión de un cirujano. Eran las seis de la mañana y llevaba desp







