Mundo ficciónIniciar sesiónLa verdad tenía un peso específico que no figuraba en ningún manual de física. No se medía en gramos ni kilogramos, sino en el temblor de las manos que sostenían documentos comprometedores, en el sudor frío que recorría la espalda cuando los secretos amenazaban con salir a la luz.
Ximena Salazar lo comprendió a las ocho de la mañana, cuando cruzó el umbral de la residencia familiar en Las Lomas. El lugar donde







