Mundo ficciónIniciar sesiónLas reinas no mueven las piezas con las manos; las mueven con miradas que prometen castigo eterno si desobedecen.
Miranda Alcántara no necesitó alzar la voz. Tampoco necesitó gesticular ni hacer amenazas explícitas. Solo dio un paso adelante, y el mundo entero pareció inclinarse en su dirección como si la gravedad misma respondiera a su voluntad.
Patricio, que segundos antes sostenía el arma con la seguridad de un hombre que contr







