El aire acondicionado de la clínica zumbaba con un ritmo monótono que se mezclaba con el sonido distante de monitores médicos. Alejandro caminaba detrás del Dr. Kim por un pasillo estrecho, sus pasos resonando contra el linóleo gastado. Las paredes color crema necesitaban una nueva capa de pintura, y el olor a desinfectante no lograba ocultar completamente el aroma a humedad que impregnaba el lugar.
—La sala de cuidados intensivos improvisada está aquí —murmuró el Dr. Kim, deteniéndose frente a