Mundo ficciónIniciar sesiónEl pitido del monitor cardíaco se había convertido en un metrónomo de esperanza. Victoria observaba las cifras en la pantalla con una mezcla de alivio y ansiedad que le apretaba el pecho: 140/95. Todavía alto, pero mejor que los números rojos que habían parpadeado durante días como señales de emergencia.
—Está mejorando —dijo el Dr. Kim, revisando su tabla—. Pero todavía no es seguro que viaje.







