Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del amanecer se filtraba a través de las ventanas polvorientas de la veterinaria abandonada cuando Diana empujó la puerta principal con el hombro, sosteniendo a un bebé envuelto en una manta color crema. Sus ojos buscaron inmediatamente a Victoria, quien yacía en el sofá improvisado, pálida como papel pergamino pero despierta.
—Llegamos tan rápido como pudimos —murmuró Diana, acercándose con pasos cautelo







