Mundo ficciónIniciar sesiónLa primera contracción había sido apenas una advertencia. Esta segunda fue una declaración de guerra. Victoria se aferró al marco de la puerta mientras su cuerpo se convulsionaba, sintiendo cómo cada fibra muscular se contraía con una violencia que la dejaba sin aliento. La sangre que había empapado las toallas durante el parto apenas tres horas antes seguía fluyendo, tiñendo de rojo oscuro todo lo que tocaba.
—Diez minutos máximo antes de que lleguen —anunció Rodrigo desde la ventana, su voz tensa mientras observaba las luces que serpenteaban por el camino de montaña—. Los drones de reconocimiento ya están sobrevolando la zona.
Alejandro no esperó más explicaciones. A pesar del dolor punzante en su hombro donde la bala había atravesado músculo y tendón apenas días antes, levantó a Victoria en brazos con una delic







