Mundo ficciónIniciar sesiónEl lunes llegó con la puntualidad despiadada de una ejecución programada, encontrando a Victoria parada frente al edificio de vidrio y acero en Avenida Constitución que brillaba bajo el sol de las nueve de la mañana como monumento a la respetabilidad empresarial que ocultaba podredumbre en sus entrañas, mientras sus manos temblaban sosteniéndose del portafolio de cuero que había comprado específicamente para esta ocasión porque necesitaba verse como profesional exitosa y no como prisionera entrando a su primera jornada de trabajo forzado.
El edificio tenía veinte pisos de fachada corporativa impecable, con lobby de mármol italiano y recepción de caoba que gritaba dinero y poder con cada superficie pulida que reflejaba luz diseñada para impresionar a clie







