Mundo ficciónIniciar sesiónEl auto se movía a través de las calles de Monterrey con suavidad que era obscena considerando el horror que Victoria experimentaba atrapada en asiento trasero con Gabriel sentado tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo radiando como amenaza física, mientras Lorenzo permanecía afuera del vehículo con brazos cruzados y expresión de guardia vigilando que su prisionera no escapara de jaula móvil que había sido diseñada específicamente para este momento de confrontación inevitable.
Gabriel se reclinaba contra el cuero italiano del asiento con postura que era relajación calculada de depredador que sabía que su presa no tenía a dónde huir, con una pierna cruzada sobre la otra en gesto de confianza absoluta que hacía que Vic







