Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer en la habitación de hospital de Rodrigo tenía los ojos color miel de Victoria, el cabello rubio de su madre, y una historia que convertía treinta años de mentiras en una verdad aún más oscura.
El Hospital Universitario se había convertido en un lugar demasiado familiar para Victoria durante las últimas semanas. Conocía el olor a desinfectante mezclado con enfermedad que impregnaba cada pasillo. Conocía el sonido de los monitores cardíacos que pitaban con ritmos que marcaban vidas colgando de hilos invisibles. Conocía la forma en que las luces fluorescentes hacían que todos parecieran cadáveres ambulantes. Pero esta vez, mientras corría por el pasillo hacia la habitación de Rodrigo con Alejandro siguiéndola tan rápido como sus costillas rotas le permitían, Victoria sintió algo diferente. Una premonición que iba más allá del miedo







