Mundo ficciónIniciar sesiónDon Héctor Villarreal controlaba el Cártel del Golfo con puño de hierro y sonrisa de político, y había decidido que Victoria Santibáñez debía cuarenta y siete millones de dólares por los pecados de su ex-esposo.
El Suburban negro había atravesado Monterrey con la inevitabilidad de una sentencia de muerte, pasando por calles que Victoria conocía pero que ahora parecían pertenecer a un mundo diferente. El chofer no había dicho ni una palabra después de su declaración inicial, simplemente había abierto la puerta trasera con un gesto que no admitía negociación. Alejandro había querido resistir, Victoria había visto sus músculos tensarse con la intención de pelear, pero ella había puesto su







