Mundo ficciónIniciar sesiónVictoria cometió el error de ir a la prisión a enfrentar a Gabriel cara a cara, y descubrió que un monstruo enjaulado puede ser más peligroso que uno libre.
El Centro de Readaptación Social Apodaca era un edificio que parecía diseñado para romper el espíritu humano. Muros de concreto gris que se elevaban tres pisos sin ventanas, solo ranuras estrechas donde la luz del sol entraba en líneas delgadas que no alcanzaban a iluminar los rincones oscuros. El olor era una mezcla nauseabunda de sudor rancio, desinfectante barato y desesperación humana que se había acumulado durante décadas. Victoria podía sentirlo adhiriéndose a su piel como una película invisible de miseria.







