Mundo ficciónIniciar sesiónVictoria Santibáñez tenía dos bebés creciendo dentro de ella: uno concebido en un beso forzado con su medio hermano, otro en una noche de ternura con el hombre que la había salvado, y la ciencia médica acababa de convertir su venganza en un dilema moral imposible.
La sala de ultrasonido había sido claustrofóbica con su oscuridad deliberada y el zumbido constante de las máquinas que monitoreaban vidas que apenas habían comenzado. Pero el pasillo del hospital era peor. Las luces fluorescentes eran demasiado brillantes, exponiendo cada grieta en las paredes pintadas de blanco institucional. El olor a desinfectante mezclado con enfermedad flotaba en el aire como una niebla tóxica. Victoria caminaba como si estuviera bajo el agua, con cada paso requiriendo un esfuerzo cons







