Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana había empezado con demasiada calma.
Victoria lo sabía desde que abrió los ojos y encontró la cama vacía al lado de Alejandro, quien había salido antes del amanecer a una reunión que no podía posponerse. Esa quietud doméstica, los niños aún dormidos, el café preparándose solo en la cocina, tenía la textura equivocada de los días que terminaban mal. Dieciséis a







