Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de octubre entraba oblicua por los ventanales del despacho de Alejandro en Barcelona, proyectando rectángulos dorados sobre el escritorio de nogal donde descansaba el sobre certificado que acababa de cambiar todo. Victoria observaba ese rectángulo blanco con el sello oficial de la notaría Garza & Asociados de Monterrey como si fuera una serpiente enroscada, lista para morder.
El notario español, un hombre de sesenta años con gafas de montura dorada y traje gris impecable, ma







