Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de octubre entraba sesgada por los ventanales panorámicos de la Fundación Victoria Santibáñez, proyectando rectángulos dorados sobre el escritorio de cerezo donde descansaba el sobre manila que acababa de cambiar todo.
Victoria observaba ese rectángulo anodino con la misma cautela que se reserva para los artefactos explosivos. Su nombre aparecía mecanografiado en la parte frontal, sin remitente, sin sellos postales que indicaran s







