Mundo ficciónIniciar sesiónVictoria despertó en la enfermería de la prisión con un dolor punzante en el abdomen y la Dra. Ramírez sosteniendo un monitor que mostraba un latido diminuto pero persistente: su bebé había sobrevivido.
La luz fluorescente del techo parpadeaba con una frecuencia irregular que hacía que todo pareciera irreal, como si Victoria estuviera atrapada en una pesadilla de la cual no podía despertar completamente. Su boca sabía a cobre y miedo. Las sábanas del hospital estaban húmedas con sudor que había empapado el delgado camisón institucional durante las horas en que había estado inconsciente. Su cuerpo se sentía pesado, como si alguien hubiera llenado sus venas con plomo derretido en lugar de sangre.







