Mundo ficciónIniciar sesiónGabriel Santibáñez fue arrestado a las dos de la tarde del jueves por intento de asesinato, y por primera vez en su vida, el dinero de Evangelina no pudo comprar su libertad.
Las esposas cerraron alrededor de las muñecas de Gabriel con un clic metálico que resonó en el lobby de la Torre Santibáñez como una sentencia final. Los oficiales de policía lo rodeaban en un semicírculo tenso, con sus manos descansando sobre las pistolas en sus cinturones aunque Gabriel ya había entregado su Glock con una docilidad que contrastaba brutalmente con la violencia de hacía apenas dos horas. La sangre de Rodrigo todavía manchaba el mármol del piso en un rastro que los empleados de limpieza no se atrevían a tocar mientras las cámaras seguían grabando







