Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer del cartel se llamaba Sofía Montes, tenía veintitrés años, y afirmaba ser hija biológica de Gabriel Santibáñez producto de una violación cuando él tenía diecisiete años.
El penthouse de Alejandro en Valle Oriente se había convertido en la prisión dorada de Victoria. Las ventanas de piso a techo ofrecían una vista espectacular de Monterrey que se extendía como un mar de luces bajo el cielo nocturno, pero Victoria apenas la miraba. El monitor GPS en su tobillo pesaba como un grillete psicológico más que físico. Era pequeño, del tamaño de un reloj deportivo, con una luz verde parpadeante que le recordaba cada cinco segundos que su libertad era condicional. Técnica. Revocable con una sola viola







