Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa suite presidencial del Hospital San Pedro parecía más un salón de juntas corporativas que una habitación de convalecencia. Las cortinas de seda gris filtraban la luz matutina de Monterrey transformándola en una penumbra calculada que suavizaba los ángulos duros de los muebles minimalistas. Evangelina Santibáñez reposaba sobre almohadas de lino egipcio con la compostura de una reina que recibe a sus súbditos, no de una mujer que







