Mundo ficciónIniciar sesiónLa suite presidencial del Hospital San Pedro se había transformado en una sala de guerra legal donde los testamentos se firmaban como sentencias de muerte. Victoria observaba cómo el notario Suárez desplegaba documentos sobre la mesa auxiliar con movimientos que parecían ensayados mil veces en situaciones donde las familias se destrozaban entre cláusulas y herencias. El olor a tinta fresca de las páginas recién impresas se mezclaba con el aroma







