Mundo ficciónIniciar sesiónLas luces parpadeantes de la ciudad se veían distantes, como estrellas lejanas en el crepúsculo de sus maquiavélicos planes. Amaya se paseaba de un lado a otro, desesperada, tratando de encontrar una manera de salir de la situación en la que se encontraba ahora. Finalmente, se detuvo frente a un madero tirado en la orilla, lo recogió con determinación y se dirigió a Daniel con una voz helada.
—Haz lo que te digo, Daniel. Golp&






