Mundo ficciónIniciar sesiónEsa mañana, la casa se encontraba cargada de emociones. La nana Marina, después de avisar a Josefina que el doctor Herrera, acompañado de la asistente de Amaya, la abogada Dafne, había devuelto a Amaya a su habitación, me vio llegar en compañía de mis padres adoptivos, quienes enseguida le cayeron muy bien.
—Buenos días —saludó con una sonrisa cálida—. Soy Marina, la nana de Ilán, bueno, lo fui






