Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa llamada terminó, dejando un silencio reflexivo en la cocina. Marina fue la primera en romperlo:
—Bueno, parece que tienes mucho qué hacer —dijo con una sonrisa alentadora—. Leila, cariño, sé que podrás con esto. Tienes el espíritu Makis en ti.Mis padres adoptivos, aunque visiblemente preocupados, asintieron con orgullo. Siempre habían creído en mí.—Siempre supimos que estabas destinada a






