110. LOS ENEMIGOS NO CESAN
En un vehículo estacionado al otro lado de la calle, frente al imponente edificio que albergaba las empresas Makis e Ivory Cloe, me deslicé en el asiento trasero para encontrarme con una figura que aguardaba en la penumbra. A través del cristal tintado, observamos juntos cómo Ilán ayudaba a Ivory a subir al coche, preparándose para primero disfrutar de un almuerzo juntos y luego visitar a Amaya, antes de concluir su día en el pequeño hospital que solía atenderlos.
—Es un trabajo muy difícil —c