Para ambos era imposible aceptar que las cosas se les estaban saliendo de control, él estaba sintiendo un placer inexplicable y ella lo estaba disfrutando aún más.
Aquel encuentro, que para el hombre debió ser no más que una burla, se ha convertido en una apasionada noche en la que se había entregado olvidando su venganza, por otro lado, la mujer había hecho lo mismo. Olvidar sus planes y dejarse llevar por la pasión.
En aquella cama se habían llenado de placer hasta quedar saciados el uno del