—Como carajos la dejaron escapar —reclamo Jacob impaciente.
Su desespero se hizo evidente, entro al auto y se lamento, Martín intento que mantuviera la calma, le aseguro que la encontrarían.
—Por supuesto que vamos a encontrarla, es mi esposa, mi hijo, tenemos que encontrarla, ella no puede desaparecer así, no con mi hijo, no sin saber que lamento no haberle creído.
Jacob ordenó la búsqueda, dijo, no debía quedar un lugar en la ciudad donde pudieran revisar. Así lo hicieron durante horas, misma