Al llegar al hospital, Mateo me abrió la puerta del vehículo, baje de él entrando seguidamente, me dirigí hacia los ascensores apretando el botón de la planta donde se encontraba la habitación de mi padre, cuando paro, salí acercándome a la puerta
— Buongiorno papá — le dije acercándome a la cama donde estaba acostado, dándole un beso en la frente
— Buongiorno hija, que alegría verte ¿cómo estás cariño? — me preguntó
— Bien, pero eso tendría que preguntárselo yo a ti ¿no? — le dije
— El médico