Aurora:
¿Embarazada yo?, era un disparate, no podía decirlo en voz alta sin que me pareciera una locura, casi una abominación.
Los días fueron pasando y mi vida se tornaba cada vez más extraña. Si bien los tés de mis amigas las brujas me aliviaban los síntomas del embarazo, mi cuerpo tenia reacciones totalmente desconocidas para mí. Incluso tenía sensaciones ya olvidadas. Mi cuerpo generaba temperatura, ya no estaba helado, como desde que me había convertido, mi corazón latía con la regularidad