Aurora:
No pegué ojo en toda la noche, ni los tés mágicos de Sara lograron que descansara. Me estaba matando la ansiedad. Hablar con Caín desde que se marchó de la cabaña me la provocaba, sabiendo que no quería hacerlo, que iba a obligarlo, y si había cosa que detestara ese vampiro, era que le obligaran a hacer algo que no deseaba, y yo, justamente yo, iba a hacerlo. No tenía la intención de molestar a Dilan, ya sabía que lo estaba y bastante, así me acosté como siempre, si bien no pude dormir,