Aurora:
Caminé lentamente mientras me alejaba del despacho de Caín, sentía las piernas flojas, mi corazón latía a mil por hora, eso me perturbaba un poco, pues me había acostumbrado a que casi no latiera y de golpe, no solo lo hacía de forma constante, como si fuera humana, sino que ahora tenía taquicardias.
El camino hasta la puerta de entrada era largo, pero en ese momento me pareció en extremo prolongado. Quería salir cuanto antes de allí, pero algo me detenía, avanzaba pero muy despacio. Un