El Grupo Haneul, una fortaleza tecnológica, rara vez tropezaba. Pero su incursión más reciente en el mercado de la "vida inteligente" había resultado en un fracaso estrepitoso. La nueva línea "Haneul Lifestyle", una serie de dispositivos IoT para el hogar, había sido diseñada con la eficiencia en mente, pero con una ceguera total hacia la estética y la experiencia del usuario. Los productos eran clunky, sus interfaces poco intuitivas y su campaña de marketing, que intentaba ser futurista, resul