Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa fotografía llegó a las ocho y cuarto de la mañana, adjunta a un mensaje sin remitente y sin texto, como si el silencio fuera suficiente explicación.
Gael la abrió primero porque Alma estaba en la cocina preparando café con esa concentración excesiva que ponía en las cosas pequeñas cuando las cosas grandes se volvían insoportables. Lo sabía porque llevaba suficientes semanas observándola como para dis







