Mundo ficciónIniciar sesiónEl disparo no fue un trueno.
Fue, más bien, el sonido de alguien que llevaba demasiado tiempo aguantando la respiración y finalmente decidía soltarla de golpe.
Alma tardó tres segundos en procesar lo que había ocurrido, que es exactamente el tiempo que tarda el cerebro humano en distinguir entre un ruido fuerte y una consecuencia. Cuando levantó la vista, Henrik Sorensen estaba de rodillas en el suelo del salón, con la mano derech







