Mundo ficciónIniciar sesiónLa memoria tiene la mala costumbre de reorganizarse sin pedir permiso.
Alma lo comprobó esa noche, tumbada en la cama de la habitación que Gael le había asignado en la segunda planta, mirando el techo con la clase de concentración inútil que uno dedica a las cosas que no tienen solución inmediata. No podía dormir. Tampoco podía dejar de pensar. Las dos cosas juntas formaban una combinación particularmente ineficiente para l







