Mundo de ficçãoIniciar sessãoGael Valmont no era hombre de notar cosas pequeñas.
Era hombre de cifras, de patrones, de estructuras que obedecían a lógicas verificables. Le importaban los márgenes de error cuando superaban el tres por ciento y las discrepancias cuando afectaban balances. No le importaban, en principio, los detalles domésticos de las personas que habitaban temporalmente su espacio.
Y sin embargo.
Sin embargo llevaba cuatro días contando cu&aacu







