Mundo ficciónIniciar sesiónLa fotografía tenía los bordes amarillos de las cosas que nadie había querido mirar demasiado tiempo.
Gael la sostuvo bajo la luz del escritorio con la misma concentración con que uno examina un documento que podría ser un error o podría ser el fin de algo, y Alma, de pie junto a la ventana con los brazos cruzados sobre el pecho como si estuviera sujetándose a sí misma, decidió que no iba a acercarse. Que mirar desde lejos







