Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sonido metálico de las esposas chocando contra la mesa era lo único que rompía el silencio en la sala. Diego estaba sentado con el torso hacia adelante, respirando entrecortado, sudoroso como un animal acorralado. La luz blanca del foco lo bañaba desde arriba, arrancando cada sombra y mostrando cada vena palpitante en su cuello. Frente a él, Julian permanecía quieto, con los brazos apoyados sobre la mesa y los ojo







